Os dejamos el balance de este año en el que contamos brevemente lo que hemos estado haciendo durante 2016 y qué intenciones tenemos para 2017. Ante todo, os deseamos un feliz año nuevo, en el que esperamos luchar más y mejor para adaptar nuestras ciudades al cambio climático, reducir las desigualdades en el territorio, cuidar la vida cotidiana y abrir oportunidades para mejorar la calidad de vida de las personas. Y también esperamos vivir dignamente haciendo lo que más nos gusta, divirtiéndonos y aprendiendo de tanta gente que sabe mucho más.

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El día a día en nuestra oficina ha sido especialmente intenso en estos meses por la cantidad de proyectos que nos han permitido ampliar y profundizar en el trabajo que realizamos. Han sido 21 proyectos en 2016, algunos de los cuales los cerraremos en la primera parte de 2017. Estamos muy contentos del camino recorrido y de algunos hitos especialmente importantes por las personas que hemos conocido, porque su desarrollo ha sido un reto o simplemente porque nos lo hemos pasado bien. Podemos destacar la variedad de ámbitos, algunos nuevos, dentro de nuestra línea general de procesos creativos para la transformación urbana. Hemos abordado proyectos de redacción de planeamiento, diseño de arquitectura y de espacio público, procesos participativos, investigación y consultoría urbana, pedagogía, ilustración y animación. También han sido más variados que el año anterior los clientes y colaboradores de distintas administraciones, empresas, asociaciones, universidades y otras entidades.  Algunos ejemplos  son la ilustración del libro Los Paseos de Jane. Tejiendo redes a pie de calle, el programa de exploración urbana The experiential city con jóvenes de varios países, la redacción de las Bases de intervención en el espacio público en áreas de regeneración urbana preferente o el Proceso participativo para definir usos futuros del antiguo Mercado Puerta Bonita. En breve actualizaremos todos los proyectos recientes en nuestra web. De maneras diferentes y adaptadas a cada lugar, seguimos empeñados en situar en el territorio esfuerzos concretos para reducir la vulnerabilidad.

Sin embargo, tenemos que decir que 2016 ha sido un año muy duro en la parte económica. Vamos paso a paso mejorando las previsiones pero cuesta muchísimo mantener las ilusiones en unas condiciones tan precarias. Necesitamos mejorar sustancialmente nuestro modelo de negocio pues nos entendemos como empresa social y no queremos enriquecernos pero sí vivir de lo que hacemos. Para darlo todo nos gustaría poder hacer jornadas un poco menos largas y tener más vacaciones. El próximo año nos plantearemos, entre otras cosas, buscar menos proyectos pero de mayor volumen y más en línea con nuestros objetivos, cuidando aquello que nos ayude a avanzar. Hasta ahora ha habido épocas en las que no conseguíamos trabajos y otras en las que estábamos hasta arriba de pequeños encargos con presupuestos demasiado ajustados y que suponían muchísimas horas. Eso sí, poco a poco vamos gestionando mejor estos altibajos y mejorando también la eficacia en cada tarea. ¡Ahora queremos notarlo en forma de menos agobio para pensar bien lo que hacemos y con un salario más digno! Vamos a por ello.

Por otro lado, el próximo año deberíamos hacer un esfuerzo especial en cuidarnos entre nosotras. Esto tiene que ver con asumir colectivamente los retos, definir objetivos, mejorar la organización y compartir responsabilidades. Lo tratemos probablemente en un proceso interno para actualizar nuestra planificación general con importantes novedades para seguir avanzando. Pero tanto o más importante es que las dificultades laborales se separen de nuestra relación personal, como amigas que somos. Y este reto tiene que ver con el día a día, con los límites, con el cariño, con recompensarnos. Lo sabemos pero ¡queremos practicarlo más!. Hace poco hicimos una ‘sesión de sentires’ absolutamente separada de lo operativo en la que pudimos decirnos muchas cosas importantes. Este tipo de espacios dentro de lo laboral desarrollan nuestra forma de relación y refuerzan nuestra confianza para abordar conflictos y no huir de ellos. Crecemos con cada obstáculo.

Queremos señalar que 2016 ha sido muy especial por la incorporación de Daniela al equipo desde abril, primero como estudiante en prácticas y luego como colaboradora a tiempo parcial. Ha sido un gran acierto de este año que el equipo fijo fueran cinco personas con perfiles tan distintos y complementarios: César, Daniela, Alba, María y Gonzalo. Además, Charlie, Jose y Malú han estado muy presentes en los últimos meses trabajando en proyectos que no serían posibles sin ellos. Laura, Carlos, Raphaël y otras personas y entidades que también han colaborado este año con Improvistos son una parte muy importante de cómo entendemos nuestro trabajo, juntándonos para hacerlo mejor.

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Por último, Archipiélago, nuestra oficina compartida, sigue siendo la base de todo. Aquí discurre el día a día con Marcos y siempre estamos contentas de ver a María, a Irene y a Martina. Desde hace poco convivimos también con Laura, quien representa a Uberland, la tercera entidad parte de Archipiélago y que desde el mundo del paisajismo aporta más variedad. A todas vosotras, ¡gracias por vuestra generosidad!. En 2017 haremos pequeños arreglos y mejoras en la oficina y esperamos dedicar tiempo a nuevas ideas y colaboraciones con las personas que formamos parte de este espacio.

Seguimos teniendo un sueño y se llama Improvistos.

¡Salud y urbanismo!

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Créditos de las imágenes: Improvistos

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