En una ciudad de ruinas modernas y megaproyectos han echado raíces numerosas iniciativas urbanas que transforman y crean espacios libres y compartidos. Apropiaciones temporales, huertos comunitarios, mobiliario autoconstruido, experimentos de gestión, espacios diseñados y utilizados por vecinos y vecinas. Sin embargo, las políticas de la participación rara vez parten de la necesaria humildad que demuestran estos proyectos autónomos y caen en un paternalismo sobredirigido o en un participacionismo legitimador falto de visión estratégica.

Para no dejar que ni el paternalismo ni el participacionismo se apropien de toda iniciativa, las políticas de la participación pueden, por un lado, dejar hacer a iniciativas autónomas que ya son participativas por su cuenta y, por otro lado, asegurar ámbitos y lugares clave sobre los que es imprescindible impulsar procesos participativos.

En el primer caso se trata de no entorpecer la creatividad de movimientos sociales, vecinos y vecinas y agentes variados que colaboran por su cuenta, sin guiones u opciones prefijadas, construyendo en el día a día herramientas para avanzar hacia el futuro. Internamente pueden ser expresiones no exentas de conflicto y discrepancias y de hecho no tienen porqué buscar ningún consenso pues funcionan más en la lógica de la experimentación colectiva para generar nuevos aprendizajes. Las situaciones inesperadas y las respuestas creativas que son propias de estas iniciativas se siguen produciendo independientemente de los impedimientos institucionales o económicos, incluso frente a esos impedimientos a los que desafían. Por lo tanto los poderes públicos o privados no deberían pretender integrarlas sino valorarlas en su papel de agente imprescindible para construir ciudad y dejarles espacio.

Partiendo de que el papel de la administración y de los equipos técnicos en ese primer caso es muy reducido, de escucha y respeto, a continuación comentamos un pequeño proyecto que pretende caminar en la segunda dirección. Se trata de #emPLÁZAte, un proceso de más de 7 meses para la mejora de varios espacios públicos en los barrios madrileños de Fuente del Berro y Guindalera.

El punto de partida consiste en que la administración, en colaboración con agentes sociales, identifique dónde hay un déficit importante de apropiación y control ciudadano que impide alcanzar ciertos objetivos de mejora. A partir de ahí se abre la detección de necesidades y el diseño de soluciones a la participación facilitando que vecinos y vecinas, profesionales, asociaciones del barrio y equipos técnicos municipales se encuentren para imaginar conjuntamente el futuro de lugares de escasa habitabilidad. Entre estos espacios se incluyen calles, cruces, espacios interbloque y pequeñas plazas y jardines de uso cotidiano con una baja calidad paisajística y ambiental, problemas de accesibilidad, escaso atractivo y situaciones de inseguridad.

Algunos retos ineludibles que se relacionan directamente con la ciudad y el territorio (como el cambio climático, la salud, la gentrificación y la segregación o el acceso a la vivienda) requieren una transformación social que es posible sólo si las personas interiorizan su necesidad y toman parte en su solución. Para tomar las mejores decisiones resulta imprescindible aprovechar la inteligencia colectiva en la búsqueda de alternativas. Por desgracia, los procesos masivos falsamente abiertos, aparentemente sin límites, contribuyen a elitizar la toma de decisiones sobre lo que sí importa y banalizan el resto.

Así, mientras algunas grandes actuaciones se plantean con inversiones igual de grandes y sin la adecuada participación, la experiencia de #emPLÁZAte busca dar un pequeño paso pero de vital importancia pensando colectivamente cómo aumentar la calidad de los espacios públicos cotidianos de la ciudad.

No se trata de un proyecto ambiguo o sin enfoque pues sus objetivos se enmarcan dentro de la estrategia de adaptación de la ciudad al cambio climático y de mejora de la habitabilidad. Además, hay algunos principios básicos que guían su desarrollo: inclusividad, prioridad peatonal, accesibilidad universal, sostenibilidad ambiental y enfoque de género y de generación.

Por precisar uno de estos principios, cabe comentar que asistimos a una proliferación de proyectos de indeterminación ecologista. Ciertamente muchas ideas son hoy ‘verdes’, pero sólo se dan algunas pinceladas sobre sostenibilidad. Ciclo del agua, sombra, residuos, biodiversidad, permeabilidad del suelo y contaminación no deberían ser complementos sino elementos de una estrategia bioclimática que hay que concretar e interiorizar para adaptar la ciudad al cambio climático. Las imágenes con césped y flores no bastan. De hecho, el paisaje en este proceso se entiende como concepto integrador y operativo, donde confluye lo científico y lo poético, resultado espacial de procesos tangibles e intangibles, bióticos, abióticos, culturales, políticos y económicos.

Este enfoque complejo ha requerido que la oficina Improvistos, que coordinamos la facilitación del proceso, forme un equipo compuesto por Alba Navarrete (arquitecta urbanista), Paula Cid (socióloga urbana) Malú Cayetano (paisajista e ingeniera de montes), Berenice Zambrano (diseñadora gráfica), Laura C. Vela (fotógrafa) y César Martín (gestor cultural). Sin embargo, la metodología propuesta por el equipo no presenta una receta lineal y cerrada sino que se van dando pistas para generar momentos de profundización abiertos e interrelacionados. Por eso se evita dar a elegir entre opciones anticipadas. Podemos decir que es un proyecto pequeño pero grande, en el que se dedican 7 meses a estudiar estos espacios, comprobar su estado, considerar condicionantes y oportunidades, celebrar talleres, paseos y otras actividades, redactar y dibujar ideas de mejora, pensar alternativas y validar las propuestas colectivamente.

En un momento en el que la ciudad debe repartir sus esfuerzos y presupuestos hacia los barrios (poniendo en duda las operaciones millonarias y singulares), los procesos modestos y con objetivos claros son una buena opción. La posibilidad de adaptación y apropiación del proyecto antes de ejecutarse es imprescindible para plantear que el cruce de información técnica, política y ciudadana dé resultados. Este es el camino para que el debate no sea sobre anécdotas o se limite a lo que prefiguran los poderosos.

+info: emplazatemadrid@gmail.com

y en redes sociales: #emPLÁZAte

Otras entradas sobre este proyecto:

Paseando Guindalera y Fuente del Berro

emPLAZAte!

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