Queremos aprovechar estos últimos días del año para recordar lo que hemos estado haciendo en estos meses y, por supuesto, para desear felices fiestas a todo el mundo y con especial cariño a quienes nos han acompañado. En vez de hablar sólo de los proyectos y logros conseguidos en el año que termina, preferimos abrirnos un poco y contar algunas dificultades encontradas, de las que seguimos aprendiendo. Por último, vamos a compartir nuestros deseos e intenciones para seguir apostando por ciudades y territorios más habitables.

Para empezar, a principios de 2018 desde Improvistos terminamos los papeleos para cambiar de forma jurídica. Por lo tanto, este año ya funcionamos como sociedad laboral. En los años de actividad de nuestra oficina, hemos sido autónomos con una asociación, pero por fin conseguimos dar el paso y elegir esta fórmula en la que la empresa es propiedad de las personas trabajadoras. Para ello ha habido que lidiar con problemas legales, fiscales, económicos y laborales, pero asumimos el compromiso de entender que nuestra actividad es la de una empresa dentro de la economía social y solidaria. De hecho, actualmente estamos mejorando los procedimientos para seguir estableciendo relaciones laborales respetuosas, tanto con quien trabaja o colabora con nuestra oficina como con la sociedad. Evitar el fraude requiere no sólo cumplir la ley sino también luchar contra la precarización.

En cuanto al equipo humano, este año se ha consolidado la estructura horizontal con una dirección formada por cinco personas que hemos trabajado muchísimo: Berenice, Javier, Alba, María y Gonzalo. Además de abordar las tareas internas de la empresa, estas personas realizan la mayor parte de las tareas facturables, es decir, la producción de los proyectos contratados. Todas cobran lo mismo por hora, pero no todas trabajan en los mismos temas ni con la misma dedicación de tiempo. Podemos decir que actualmente hay tres funciones claramente diferenciadas: gestión, comunicación y producción. Otras funciones clásicas como administración, desarrollo, ampliación o recursos humanos, considerando que somos una microempresa, tienen sólo el espacio mínimo y necesario. Por supuesto, la producción es siempre en relación al ámbito de trabajo de la oficina: el diseño y la consultoría especializada en urbanismo y facilitación de procesos con un enfoque ecológico y social. Puesto que pretendemos abordar los proyectos desde la combinación de diferentes disciplinas, seguimos contando con colaboraciones cercanas y complementarias, especialmente en medio ambiente, paisaje, geografía, sociología, antropología y economía urbana. Hacemos especial mención a Malú, Ion, Raphaël, Paula, Christian, Laura, Marcos, Lucía, Alfonso, Charlie, José Javier, José Luis, Ander, Marlene e Íñigo. Para 2019, estamos abiertos a nuevas colaboraciones e incorporaciones, siempre dentro del modelo de consolidación lenta y sostenible que queremos seguir.

No se puede entender nuestro proyecto sin hablar de la relación entre las personas que lo construimos. Si la primera parte del año lo que nos preocupaba era mejorar la previsión económica, en los meses finales de 2018 la cantidad de trabajo nos ha hecho sufrir por falta de tiempo, falta de cuidados y falta de momentos para poner en común. No es que no lo hayamos intentado, pues seguimos notando mucho apoyo mutuo entre quienes sacamos adelante la oficina. Por ejemplo, tratamos de entender las necesidades diferentes y cambiantes que tenemos, más allá de lo laboral. Y hemos abierto algunos espacios no deliberativos ni operativos, momentos para decirnos lo que sentimos, o celebrar. Sí, ya vamos cogiendo el ritmo de celebrar las cosas buenas, los proyectos conseguidos y el propio año de trabajo. Eso está ayudando a generar bienestar y vínculos duraderos, pero estos meses han sido agotadores y necesitamos poner atención para no desbordarnos, para gestionar los roces y conflictos que surgen dentro del equipo, y para responder conjuntamente a las dificultades impuestas por una sociedad que descuida la vida de las personas. Seguro que otros equipos tienen las mismas dificultades, así que esperamos que nos compartan su experiencia.

Es un buen momento también para hablar de metodología, pues este año hemos hecho un avance importante en este sentido y lo hemos ido poniendo en práctica en nuestros trabajos. Lo explicaremos mejor cuando renovemos la web y el dosier general, pero avanzamos ahora una pequeña síntesis. En resumen, nuestra oficina afronta los retos de la ciudad y el territorio desde la ecología y la equidad. Esto significa apostar por que la transformación de nuestro entorno mejore la calidad de vida de las personas y su relación con los ecosistemas. Para ello, los trabajos que realizamos combinan dos grandes disciplinas: la facilitación de procesos y la especialización en temas urbanos. Pensamos que así cuidamos por igual las necesidades de las personas que participan y el logro de los objetivos que se proponen. Y dentro de ese equilibrio, tenemos claro cuál es la principal meta: conseguir que la ciudad y el territorio sean más habitables. También podemos destacar dos herramientas imprescindibles: dibujar y caminar, que nos ayudan a buscar alternativas desde la vida cotidiana.

Hablamos mucho de ciudad habitable, así que también conviene aclarar a qué nos referimos. La visión de ciudades y territorios habitables se articula en nuestro trabajo a través de tres criterios transversales que nos ayudan a establecer objetivos, ejecutar acciones, y definir indicadores para asegurar que la ciudad sea:

  • Inclusiva, contando con la diversidad de grupos y personas.
  • Viva, en equilibrio con los procesos naturales.
  • Apropiable, facilitando la implicación ciudadana.

El posicionamiento de estos criterios debe ser explícito porque las intervenciones en nuestro hábitat no son neutrales, y por lo tanto hay que dirigirlas a mejorar la calidad de vida y contribuir al derecho a la ciudad.

Algunos de los proyectos de 2018 que nos han permitido aplicar esta metodología son:

  • #Cómoestáelpatio, un proceso en el que acompañamos a niñas y niños y a la comunidad educativa para lograr que los entornos y patios escolares sean lugares promotores de salud, diversión, convivencia e inclusión.
  • #Mugitzenda, un Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Hondarribia, en colaboración con Gea21, en el que desarrollamos un diagnóstico y un plan de acción con la participación de agentes sociales e institucionales.
  • #Redibujamoslosjardines, un proceso en el que facilitamos que asociaciones, vecinos y vecinas del barrio diseñen las mejoras necesarias que el Ayuntamiento debe ejecutar en los jardines de Carlos París.
  • #Klima2050 de Donostia/San Sebastián, el marco estratégico de lucha contra el cambio climático en el que hemos realizado propuestas de comunicación y diseños para divulgación, como el folleto ilustrado del Plan Klima.
  • #Emplázate, un proyecto de mejora integral y participativa de espacio público en el que previamente coordinamos el proceso de participación y ahora desarrollamos el proyecto de ejecución.
  • #DeltaV, un proceso de diseño urbano colaborativo para densificar una zona residencial de Versoix, en la periferia de Ginebra, en el que estamos colaborando con urbz.
  • #DisplacedinMedia, un proyecto de Zemos98 sobre el tratamiento de las personas refugiadas en los medios de comunicación, en el que hemos aportado diseños e ilustraciones que forman parte del material audiovisual.
  • #PIUAmiens, el Plan de Innovación Urbana que nos ha dado la oportunidad de trabajar en la dinamización de encuentros y talleres y en la reinterpretación gráfica de resultados sobre espacios clave detectados en la ciudad.
  • #Fiestasraras, una intervención artística y un proceso de gestión de una celebración en el parque de Pradolongo, sirviendo para indagar sobre las posibilidades de lo festivo para romper discursos hegemónicos y repensar el espacio público.
  • Rehabilitación del parque Gilitos, un proyecto para mejorar la accesibilidad, el mobiliario, las plantaciones y otros elementos de este parque en Alcalá de Henares.

Finalmente, dejamos a continuación algunos retos y deseos para el año 2019.

Por un lado, nos gustaría profundizar en temáticas en las que ya estamos trabajando, como la movilidad sostenible, el urbanismo con perspectiva de género, los proyectos urbanos que sitúan a la infancia como protagonista y la adaptación de la ciudad al cambio climático. También nos interesa continuar trabajando en vivienda colaborativa, salud urbana y ciudades saludables, infraestructura verde y conectividad ecológica. Sobre estas temáticas, esperamos poder iniciar proyectos a diferentes escalas y en lugares distintos, tanto en ciudades como en espacios no urbanos, que contribuyan a lograr las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

Además, tenemos la ilusión de que los proyectos que vengan nos lleven a trabajar a diferentes lugares de España, otros países europeos y también de fuera de Europa. Tenemos muy presente México, por ejemplo, donde ya estamos buscando oportunidades. Y esperamos volver en algún momento a colaborar en países africanos y asiáticos. Sin embargo, mantenemos nuestro compromiso con Madrid como base de nuestra actividad y seguiremos implicados en proyectos en los municipios cercanos. Lo haremos desde el convencimiento de que la participación local de diversos agentes en cada lugar es clave para reducir las emisiones de efecto invernadero y controlar el aumento de las temperaturas, y sobre todo para hacerlo con equidad, reduciendo las desigualdades sociales ligadas a un calentamiento global que no afecta a todo el mundo por igual. Por eso propondremos en 2019 que la participación ciudadana no se banalice, que no se convierta en un mecanismo de moda para legitimar decisiones ya tomadas. En cambio, pondremos nuestro empeño en que los procesos participativos se traduzcan en cambios reales. Para conseguirlo, pensamos que nuestro trabajo tiene que ayudar a establecer diagnósticos compartidos de necesidades y objetivos estratégicos claros, y que los procesos han de ser principalmente presenciales, con espacios de indagación, creación y acción, y enfocados en la inclusión de grupos y personas que habitualmente no son escuchadas.

Por otro lado, queremos mejorar nuestras condiciones laborales, para que encajen lo mejor posible con otros ámbitos de nuestras vidas. Sabemos que tiene mucho que ver con los resultados económicos de proyectos pagados con dignidad, pues si no vivimos de nuestro trabajo, no es un trabajo. Por eso, buscaremos proyectos más rentables, diremos que no a propuestas precarias y nos aseguraremos de que las ofertas que hacemos sean viables. También exigiremos que las entregas cuenten con plazos suficientes y respeten los periodos de vacaciones. Pero la mejora en nuestro bienestar como personas trabajadoras también requiere gestionar bien los límites y escuchar nuestras necesidades y deseos, tanto los que hemos puesto aquí como los que van surgiendo en el día a día. Otro punto importante es compartir procedimientos o maneras de hacer acordadas conjuntamente que nos eviten problemas y faciliten la comunicación y comprensión mutua. Nos creemos eso de poner en el centro la sostenibilidad de la vida, y la preocupación por estar a gusto en la oficina, considerando las condiciones y vidas de cada persona, quizá sea lo mejor que tenemos en el equipo, así que más nos vale cuidarlo y ampliarlo.

Para terminar, queremos dar las gracias a todas las personas que colaboran con Improvistos o que nos siguen apoyando de diferentes maneras. Os deseamos un 2019 con ciudades y territorios más habitables.

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